Coaching

5 puntos a tener en cuenta sobre el coaching

Uno de los servicios que llevo tiempo desarrollando es el coaching educativo- Dentro de mi metodología consiste en utilizar esta herramienta, el coaching, para la orientación académica en su grande más amplio; es decir, no sólo para temas vocacionales, sino para bloqueos, aprender a aprender, técnicas de estudio, etc. También comentaré sobre la ansiedad y los sintomas de ansiedad. Todo lo que pueda preocupar a un estudiante en su proceso de formación, tanto antes, durante como después. Evidentemente como pedagogo no lo reduzco todo a este disciplina, porque conozco muchas herramientas pedagógicas que tienen muchas funcionalidades y son provechosas. Más bien, tal y como yo entiendo el coaching pedagógico, este inunda la filosofía de la intervención en dos aspectos claves: en sacar todo el potencial de la persona y fomentar que eso se haga de la manera más autónoma posible que es como tiene significado en la vida del alumno.

Para mí conocer el coach fue casi algo natural, ya que mi filosofía pedagógica no se aleja mucho de este modelo, y las intervenciones, tanto educativas como sociales, las llevaba por los mismos preceptos que los que iba escuchando que tenía esta disciplina. El siguiente paso fue  formarme en ello. Primero de forma informal. Leí dos libros sobre el tema y que considero clave para cualquier persona que quiera conocer este campo de trabajo.

Y después pasé a formarme de forma más oficial. Y es aquí cuando llegamos al problema. El coaching no es oficial, no existe nada que pueda considerarse oficial, e incluso en los intentos por hacerlo veo cosas que no me gustan. Aún así escojo el temario que más me convencía, en el que veía que se trabajaban competencias claves, quizás por sentirme un poco más seguro al tener una titulación detrás, pero siempre he chirriado con lo que en este país se defiende como coaching. Así como en los dos libros que he mencionado, no veía nada raro, es más, al contrario, me parecían  y me siguen pareciendo manuales imprescindibles, sobre todo por la orientación que dan a la herramienta. Me voy dando cuenta que hay dos líneas de trabajo sobre esta disciplina, y yo me identifico con la británica, que casualmente siendo una de las que los desarrolló y tiene un gran peso no es la que ha llegado aquí.  Está claro que lo mío no es aliarme con las mayorías.

Y en este oasis, en el que los programas que sacan coachs no ayudan, me encontré con este artículo de Pedro Amador que me hizo asentir en todo momento en su lectura, especialmente cuando se hace eco de Sócrates que tal y como aprendí yo en el libro de Whitman sobre sus conversaciones socráticas como una base del coaching.  Esta lectura me hizo reflexionar, y darme cuenta que como profesional que utiliza esta disciplina debía aportar mi grano a este debate e intentar esclarecer en qué consiste esta herramienta, o en qué preceptos la baso yo, para que la persona que desee iniciar unas sesiones sepa qué es lo que se va a encontrar y lo que puede obtener. De ahí extraigo estos 5 puntos claves que deberían tenerse en cuenta cada vez que hablamos de coaching:

1.- Es una herramienta. El coaching no es Dios, y si alguien lo cree así debería hacer como Nietzsche matarlo. Es una herramienta.  Veamos una analogía muy obvia pero que ayuda a conceptualizar esto. El tren es un método de transporte muy bueno, de hecho, allá donde exista la posibilidad de coger tren evito otros medios de transporte, incluso el avión si el ahorro de tiempo no es tan considerable.  Hay motivos de comodidad, ecológicos, e incluso sentimentales (el romanticismo del viaje en tren es impagable), todo motivos para cogerlo. Pero si quiero ir a E.E.U.U. o al barrio de al lado no es el método que se me ocurriría coger.  De la misma forma, por muchas ventajas que tenga el coaching hay que entender que no sirve para todos los momentos ni para todos los procesos. E incluso no sirve para todas las personas, o para todos los momentos que tenemos las personas. El cliente tiene que tener una circunstancia persona o profesional que le haga buscarlo. Hay muchos elementos que pueden dinamitar el proceso de coaching, y hay que entender que algunos son, incluso, incompatibles.

2.- Necesario formación: un coach tiene que tener formación universitaria, y aquí no debato, porque creo que esto tiene que ser sí o sí. A diferencia de otros países, aunque pocos la verdad, el coaching no es una titulación universitaria, sino una especialización y además no oficial ¿Qué formación tiene que tener un coach? Depende de su campo de trabajo. Un coach que se dedique a temas concretos debería tener formación en esa rama, y para temas más generales debería tener formación en alguna rama educativa o psicológica que son quienes se forman en el desarrollo global de las personas- desde puntos de vista diferentes, pero luego el coaching aporta la herramienta. ¿No basta la experiencia? No, ya he dicho que no debato, sino que creo que es innegociable. Evidentemente la experiencia es un factor decisivo en un buen coach, que conozca el terreno sobre el que ejerce, pero no es suficiente. Imaginemos mi campo. Todos tenemos experiencia como estudiantes, pero solo un profesional de la educación comprende en su globalidad el mundo de la enseñanza/aprendizaje para no atascarse y poder disponer de una vista amplia, completa, global y a la vez concisa de un campo de acción.

3.- Basarse en ciencias: Ya he comentado que las enseñanzas de coaching no son oficiales, y eso, además de ser un caldo de cultivo para que muchas personas sin escrúpulos hagan negocio, es el campo de cultivo de algo peligroso: las pseudociencias. Como hombre de ciencia es algo que me preocupa, y que veo que se dispara en el campo de las ciencias de comportamiento. Muchas veces los problemas que tenemos tienen su solución en cambios grandes dentro de nuestra personalidad y creemos, desde un punto de vista económico, que no nos compensa. Evidentemente esto lo hacemos de forma inconsciente. Y eso, sumado a una sociedad que no apoya en general el desarrollo científico, especialmente el social, da alas a lo que llamo filosofía de todo a 100 o respuestas  obvias que, tal y como diría Mafalda, dicen verdades tan ciertas que no sirven para nada. Y sobre ellas se construyen pesudociencias que dan esas respuestas, reconfortantes a la vez que falsas y que pueden hacer más daño que no dar nada. Creo que esto es un peligro, y que si el coaching quiere dignificarse debería superar y pasar por encima de ello. Para empezar regulándose, y luego denunciando a quienes practicas estas falsedades añadiendo la palabra coaching a todo. Aunque esto es difícil, porque incluso en psicología se ve un montón de terapeutas sin formación ejerciendo. Creo que esto va para cambio social más grande.

4.- Centrarse en lo importante: El coaching no es terapia y no intenta indagar en la vida de una persona para que llegue a un cambio psicológico profundo. Para eso están los psicólogos que son los profesionales acreditados para indagar en la mente de las personas. Un coach se centra en solventar un problema puntual que trae la persona que acude a la sesión- Pedro Amador les llama clientes, yo, por profesión y temática me gusta alumnos- y, de ser posible y es lo ideal, desarrollar en habilidades para que esa problemática no vuelvan a ocasionar los mismos problemas.

 5.- Autonomía y potencial: unido al punto anterior, el último objetivo del coach es que la persona no lo necesite, y que eso ocurra cuánto antes mejor. Algunas personas crean adictos al coach por un beneficio inmediato, sobre todo en este momento en que no está regulado de forma oficial, pero a la larga, un cliente verdaderamente satisfecho y que sienta que ha habido honestidad en el proceso es el verdadero reclamo para que nuevas personas se acerquen en busca del profesional. Lo contrario no hace más levantar sospechas, sobre todo si unimos a las pseudociencias mencionadas en el punto 3